prejuicio

 

Sexo_NY

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Ego en Nueva York

 

A esta serie la voy a puntuar con una estrella aunque no estoy siendo sincero. Podría decir que me da asco y no mentiría, pero también digo, sin avergonzarme, que me río a veces e incluso que me gusta el tono de la serie.

 

Pequeña reseña

La serie, principalmente, va de cuatro mujeres pasadas de rosca que solo quieren sexo con el máximo de hombres. Esto se adereza con profundísimas divagaciones sobre el amor, los hombres, el sexo, la pareja y otras perlas socio-culturales de nuestro tiempo.

 

Ya de por sí, la idea es mala. Como SIEMPRE, el hecho de tratar al telespectador (Consumidor) como si fuera disminuido psíquico es la mejor manera de captar audiencia (compradores). Así que si ponemos encima de la mesa, cuatro tipos de mujeres-estereotipo: frívolas, inmaduras, asociales, falsas, hipócritas, consumistas, lerdas y bohemias tenemos una amalgama perfecta para que cada cual se identifique con alguna. Porque aunque lo anterior parezcan insultos son en realidad las piedras angulares del mundo actual, el comportamiento individualista destinado a quedar de la manera más aristocrática delante de los demás incluye altas dosis de impertinencia y narcisismo.

 

En cada capítulo las protagonistas tienen que superar hilarantes situaciones basadas en una infinidad de conflictos reales:

- Un hombre no le hace caso a alguna de ellas

- Un hombre le hace demasiado caso a alguna de ellas

 

Si habéis sido capaces de leer todas estas situaciones sin aburriros, sigo explicando más cosas. Cualquier fan de la serie puede pensar que me he dejado muchas situaciones, como:

- Alguna de ellas se quiere comprar alguna pijada.

 

Pero esta última situación no es suficiente para hacer un capítulo, simplemente lo adereza dándole sabor

 

La serie pregona con un estereotipo algo gastado: mujer madura de éxito profesional busca. La serie intenta identificarse con un género femenino moderno y actual intentando pescar cualquier burbuja de autocomplacencia por tener el encefalograma plano.

 

Y, atención, no quiero ni oír que mi opinión es misogina. Tengo tanto en contra de las mujeres que ven esta serie zafia y deleznable como los merluzos que se deleitan con el "Ranger Walker", pues vienen a ser las dos caras de una misma moneda.

 

 

Los guiones

Los guiones tienen dos caras, y una sutil ironía que me gusta. Intentaré ir por partes.

 

De cada 10 escenas, en ocho se habla de sexo (de ahí su nombre) de manera explícita: "me gusta su pene", "ayer me corrí cuatro veces con una maceta", etc. De una manera soez, malsonante y que incluso me parece hasta de ficción, pues ni así hablo yo con mis amigos en las conversaciones más subidas de tono, pues estas son fantasiosas y no hablamos de gente conocida... Más que nada por respeto.

 

Evidentemente, para regocijo del espectador, todos y cada uno de los capítulos giran en torno a los problemas que acontecen a cada una de las protagonistas. Que detallaré ahora mismo

 

Personajes.

 

- La guapa ( Sarah Jessica Parker) es una columnista de un periódico o una revista y escribe cada semana dando su punto de vista del mundo y las relaciones, dependiendo de lo que le pase. En las 9 temporadas (o así) que tiene la serie, ella ha tenido uno o dos novios, alternando así los problemas que tiene una soltera con los que tiene una treintaocuarentañera comprometida. Esta mujer es el eje de la serie, pues en si misma engloba todos los estereotipos que pueden caber en el ego de una ávida lectora de Cosmopolitans (y aquí no hay tutía, podeis establecer un juicio acertado sobre lo que pienso yo de este tipo de revistas). Es guapa, y actúa como si no lo supiera, inteligente (es escritora, pero tampoco se le ve demasiado puesta) e independiente. Ella va narrando la serie con la voz en off casi todo el rato.

 

- La mojigata: es una morena medio tonta que siempre le pasan las cosas como si estuviera esperando en medio de la vía a que la atropellen. Está bastante buena (quizás la que más), pero, desde luego, no lo sabe. Llega a estar casada y todo. Sus problemas matrimoniales, que se parecen a las peleas de una pareja de 13 años, son también la comidilla del resto de amigas. A esta le atribuimos, en lo que a estereotipos vulgares se refiere, los complejos, la inocencia y la subnormalidad.

 

- La ex-guapa. Es la más vieja y está bastante buena, sus problemas giran en torno a que antes estaba mejor. Tiene un problema dantesco de satiriasis y sus problemas giran en torno a hasta donde le caben los penes de sus amantes (literalmente). Suele practicar felaciones en público y es a la que más veces la enfocan desnuda y fornicando. No llega a porno, pero es bastante erótico.

 

- La fea. Es la fea de la serie, no está buena y es una especie de pipi-calzaslargas cuarentona y patética que no se que pinta en la serie. A esta le atribuyo el vacío, la nada. El hueco insulso que hace falta en toda serie para que parezca que el resto son algo.

 

 

 

Ejemplificación.

 

Esta opinión será mucho más clara para alguien que haya visto la serie. Para quien no, le voy a poner algunos ejemplos de varios capítulos que he ido viendo, y de los problemas que plantean. De esta manera introduciré los puntos que SI me gustan del programa.

 

Ejemplo 1: la protagonista tiene que vivir con su novio porque se va a mudar enfrente de la casa de ésta pero tienen que vivir juntos (con los trastos de mudanza de éste por toda la casa) unas semanas antes de que la inquilina se vaya.

 

El problema, gordisimo, es que ella ve invadido su espacio personal y su mundo de independencia se viene abajo. Lo habla con sus amigas y les explica lo sorprendente que es verse a si misma pensando. Sus amigas no le dan ningún tipo de solución, tanto para el problema que tiene en casa como el que tiene en la cabeza, reflejando así cómo tienen amueblada la sesera.

 

Ella y él discuten airadamente, y el le dice que tiene mucha mierda en el armario y ella se enfada porque le dice que su ropa es muy importante para ella (evidentemente). En cierto momento, y esto quiero subrayarlo, ella piensa: "me di cuenta que estaba echando a perder mi relación por una blusa de yan pol botier". Al final solucionan el problema de una manera totalmente imbécil y sin sentido (se piden perdón después de estar 3 días sin hablarse) y deciden, poniendo una cortina en medio del salón, que tendrán una hora de intimidad al día.

 

 

Ejemplo 2: Otro de los problemonazos que tiene la protagonista es que tiene que hacer de modelo (que cuerpo no le falta, pues el bisturí hace maravillas). Ella está nerviosa y se tiene que someter a un rato de maquillaje, peinados (siempre por gays) y demás. La excusa, para que una columnista salga de modelo, es que saldrán la mitad modelos y la mitad gente normal. Se ve, ya al final, que el único motivo por el cual estaba la protagonista participando de semejante farsa es para salir medio en ropa interior y tropezarse en la pasarela. Consigue reunir, de nuevo, otro de los topicazos que se le atribuyen a la mujer moderna: hacer el ridículo con la cabeza alta, y tener 15 minutos de fama basados, absolutamente, en la belleza física, que teniendo en cuenta las operaciones que lleva encima la protagonista no le debería costar demasiado.

 

Ejemplos como estos los hay a patadas. Introduciré, por lo tanto, otro punto de vista algo más sutil, pero que creo que la serie lo contiene en cierta manera.

 

¿Por qué la veo?

Muchos de los periplos de las protagonistas son resueltos de maneras inverosímiles. Y digo muchos por no decir todos. No obstante, de vez en cuando, en medio de alguna de sus divagaciones, dicen algo desentonado, como que no encaja, y piensas: "he oído bien?". A veces dicen cosas CON SENTIDO COMÚN, como en el ejemplo 1: "me di cuenta que estaba echando a perder mi relación por una blusa de yan pol botier". Son frases sueltas, que no necesariamente vienen a cuento y que realmente, algo más maduradas, serían la solución lógica y realista. No obstante la solución que dan en la serie es más escatologica e inverosímil, rayando la subnormalidad profunda en muchos casos.

 

Para poner otro ejemplo, y que no se diga que me baso en hechos aislados, diré que en un capítulo una de las protagonistas, creo que la fea, se agobiaba porque su relación con el novio no era tan romántica como al principio, pero acaba "descubriendo" que es normal que las relaciones cambien y hay que saber valorar otro tipo de romanticismo. En fin, poco puedo opinar sobre esto, pues se deja en evidencia por su propia naturaleza.

 

Continuamente en la serie los guionistas, en mi opinión, hacen pequeños guiños de sarcasmo pitando y exagerando al género que las protagonistas representan. Son exageradamente consumistas, llanas, impersonales, típicas y ninfómanas. No están representando a nadie mentalmente sano y en cambio se las trata como heroínas. Tienen problemas reales causados por su propia ineptitud respecto a las vicisitudes de la vida, pero sus soluciones son fantasiosas. Creo que esta serie viene aliñada con un doble filo que vale la pena. Cualquiera que sepa ver cómo de patéticas son las protagonistas y como de miserable es su existenicia tiene la capacidad para vislumbrar la fantasía que esconden los guiones, pero aquel que se cree esa misma fantasía es totalmente incapaz de maravillarse con la sutil crítica a esta sociedad falsa e hipócrita con la que se nos bombardea cada día.

 

Rezo

Visto lo visto, una serie que refleja a un genero femenino irreal, patético (sentimentalmente) y totalmente llano cumple el principal requisito para tener éxito: tratar al espectador como si fuera inútil, como he dicho al principio.

 

De toda la vida, lo femenino iba ligado al romanticismo, la finura y la delicadeza (y lo digo PURAMENTE como estereotipo, y no como opinión personal), pero por lo visto vale más pintar el feminismo como hablar todo el día de sexo, dejar los sentimientos de los demás en la cuneta y preocuparse únicamente por la ropa y la vida social, para tener una serie de éxito. Los viejos valores los tiramos a la basura, pues desmarcarse para ser diferente se consigue a través de la televisión, como si las series se generaran espontáneamente y no hubiera nadie detrás frotándose las manos.

 

Por lo tanto YO, miro al cielo y, haciendo un balance de lo que me ha enseñado la vida, depilando el telar de mi existencia, aprovechando cada uno de los segundos vividos... EXIGO saber si tendría éxito una serie basada en cuatro hombres que sólo se preocuparan por los sentimientos, los suyos y los de sus eventuales parejas. Cuatro hombres de éxito, con carreras basadas en el intelecto y no en el físico, que se reunen echando una partida de billar y bebiendo cerveza para hablar de cómo se han sentido con alguien y de lo mucho que valoran el amor y el cariño. Sin escenas de sexo, sin hablar del tema, desviviéndose con cada una de las mujeres a las que conocen y sin hablar de deportes ni películas porno: el hombre MODERNO/ANATEMA.

 

¿Suena raro? A mi no me preguntéis, si una serie basada en cuatro ninfómanas, consumistas, inseguras y arrastradas que solo saben hablar de sexo y tienen menos empatía que un congrio ha tenido éxito mundial... ¿Por qué una serie basada en hombres románticos, intelectuales y andróginos no podría sacar de lo más profundo de nuestros EGOS ese "no-se-qué" que nos hiciera vibrar de emociones en cada capítulo?

 

Y que conste que si algun productor lee esto, sabré que me ha plagiado la idea.

 

By Phanaguay

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