prejuicio

 

Servilletas_de_Bar

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Las Micro-servilletas de bar

 

¡A Jimmy_Pop se le cae el monóculo sólo de pensarlo!

 

Descripción del objeto odioso

 

Habreis ido alguna vez a un bar y alguna vez habreis visto que en la mesa hay un artilugio de plástico con una especie de apertura en la parte superior que muchas veces reza algo así como "Estrella Damm patrocina Barcelona '92". Estos cacharritos además de sostener la publicidad de turno suelen tener una propiedad y es la de contener un derivado de la madera en forma de láminas rectangulares que suele asomarse por la apertura superior del artilugio de plástico. Estas láminas de celulosa, los estudiosos nos lo dicen, se suelen clasificar como servilletas, es decir, se considera que deben usarse mientras se come para limpiarse las manos de restos de comida o quitarse la grasa de los dedos o simplemente para hacer con ellos una desagradable bolita que se puede tirar al suelo para joder al dueño del local.

 

Por si esta descripción deja lugar a dudas y dado que existen muchas clases de servilletas en el mundo (empezando por el clásico trapo mugriento colgando de la barra de ciertos sitios donde los desaprensivos consumen marisco genérico), debo añadir que las servilletas a las que me refiero son extremadamente delgadas de un papel que parece untado de algun tipo de grasa, de un tamaño muy pequeño (unos 10x15cm tirando a largo) y con una especie de rectángulo de color rojo o azul pintado dentro -el significado del cual, bien descifrado, posiblemente dará la clave de la fusión fría o del color de la piel del próximo papa de Roma-.

 

¿Qué se puede decir de estas servilletas?

 

Estas servilletas tienen dos virtudes: ser muy comunes y no servir para nada. A continuación comentaré las dos virtudes por orden inverso para crear el caos.

 

La segunda de las virtudes es la mas inquietante, durante años he luchado para aprender a usarlas pensando que quizás había algun secreto para lograr secarse las manos satisfactoriamente con ellas. Acudí a toda clase de expertos en higiene de manos y de morros pero después de mucha búsqueda y siendo incapaz de encontrar a nadie que me supiera decir como debía hacerlo para lograr mi propósito, arrogantemente he determinado finalmente que sencillamente no sirven para eso. Puedes coger tantas como quieras, van a ser tan inútiles cincuenta como una de sola. Intentas secar una superficie mojada y verás que el agua resvala por encima de la servilleta. No tiene poros o yo que sé qué coño sucede pero no seca, se pringa lo justo para dar asco pero no sirve para secar.

 

La primera virtud por su lado, mas que inquietante es sorprendente. Se suele esperar que cuando algo no sirve para lo que debiera servir no se use, no se venda y no se encuentre en ningún lado, eso suele ser lo normal. No obstante, por un extraño motivo, quizás porque los que ponen la propaganda pagan bien, estas servilletas estan en casi todos los bares y misteriosamente a pesar de fracasar sistemáticamente la gente sigue usándolas. Así que cuando vas a un bar y las ves, no solo no tienes nada con lo que limpiarte las manos sino que además tienes que tragar con que exhiban esa perversión allí en plan burlesco. ¿Qué le vamos a hacer?

 

Paranoya

 

Dado que la Razón nunca llegará a comprender el porqué de la existencia de estas servilletas y que es absurdo darle vueltas, un servidor ha decidido ampararse en el método Paranoico-Crítico de Salvador Dalí y dar rienda suelta al delirio para tratar de proponer hipotesis explicativas del fenómeno.

 

Bien: me deslizo levitando por un prado envuelto yo en una servilleta mojada de café de bar-de-superficie-mayor-a-100-metros-cuadrados con restos de ceniza de tabaco, de repente mi genio me lleva a una escena intrauterina: veo a un hombre con un sombrero de hongo sacando servilletas de un cajetín de plástico rojo de Damm. Saca una, dos y tres y cada vez lo hace mas rápido, tan rápido que pronto no soy capaz de distinguir sus manos. Alrededor del hombre se van depositando las servilletas que poco a poco van formando una pila que va creciendo y creciendo cada vez mas rápido. La pila crece tanto que llega un momento en que colapsa víctima de su propia gravedad formando un agujero negro que nos manda a todos al cuerno. Flotando en la nada, en un nudo del espacio tiempo oigo una voz de zor.. (Ooops!) de una dependienta del Zara que me recuerda que ese será el único agujero negro que veré en toda la eternidad. Agradecido por el comentario le meto la servilleta mugrienta por la nariz y la mando a fregar escaleras. Fin del delirio.

 

..lo bueno de escribir una alegoría de calibre lynchiano es que es como coger un grupo de harapientos muertos de hambre y tirarles desde arriba un pan de payés y un cuchillo y que Diós decida, así que cada cual sepa qué coño de conclusión se saca.

 

Anécdota Lexicológica

 

De pequeño no se me daba bien hablar en castellano (de hecho tampoco se me da bien ahora pero valga la frase) y recuerdo que cuando iba a casa de un amigo del pueblo su madre nos daba de merendar y había un par de palabras que ella usaba que a mi me resultaban chocantes. La que más recuerdo es justamente "servilleta", con servilleta pasa lo mismo que con el "silla" que su correspondiente palabra en catalán no tiene nada que ver (tovalló para los profanos) y en fin eso es todo.

 

by Jimmy_Pop

 

Una curiosidad...

Tengo poco que decir sobre este tema tan complejo. Solo algo que me ha resultado cuanto menos curioso. A mí, al contrario que a Jimmy Pop, siempre me ha costado el catalán, y justamente una de las palabras que más se me ha resistido ha sido "tovalló" (no le encuentro el sentido pero siempre se me aparece la imagen de una toalla enorme debora castellanoparlantes xD). Total, que siempre acabo diciendo "Escolta, passa'm les servilletes". Un hurra por el dialecto Premianenco!

 

By Aleatha

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