Todos los años por estas fechas...
... cae en diciembre. Por si no lo habiais adivinado, esto va a ser un despotricar sin parar contra todo el mamoneo de la navidad.
Veamos en qué consiste la idea de la navidad, a grandes trazos: resulta que llega el frÃo, y entonces, paseando por la calle, veo que todo el mundo está contento y hace como que no tiene problemas. Mi ciudad está atestada de gente comprando cosas inútiles, ¿será la forma en que olvidan sus problemas? Tendré que probar. Compro algo que me parece lo más inútil del mundo: una cajita con adornos para un árbol de navidad. Me quedo mirando la caja. Muevo un poco los piés para combatir el frÃo. Mis problemas no desaparecen. Al contrario, creo que han aumentado debido a que tengo menos dinero que antes, porque la cajita ha representado una inversión más que significativa para mÃ, teniendo en cuenta que mi poder adquisitivo es el mismo que el de tantos otros estudiantes universitarios.
Con menos ganas que antes, menos dinero, pero más frÃo, sigo caminando. La calle principal está iluminada por unas lucecitas. Hay que reconocer que quedan bien. ¿Qué gasto supondrá para la ciudad tener esas luces encendidas unas 8 horas al dÃa, durante más de un mes, a lo largo de una calle de 5 km? ¿Nadie sabe que eso se podrÃa invertir en, por ejemplo, guarecer al hombre ahà sentado, hecho un ovillo, dentro de algo que me parece que es un abrigo de un color sospechosamente parecido al barro? Tiene la mano extendida sujetando un cartel con algo escrito y a la vez ilegible, porque la humedad le ha mojado el cartón. No obstante, tiene algunas monedas en el plato de plástico, supongo que estará dando gracias al espÃritu navideño, que le permite recaudar algo de calderilla por sólo pasar un frio de espanto. Bien seguro es que en pleno verano no conseguirÃa ni la mitad.
Cuando alzo la vista, veo a un hombre de mediana edad y estatura. Suficientemente alto como para considerarse imponente, pero no lo suficiente como para sobrepasarme a mi. Me mira a la cara, sopesando mi edad. Cuando detecta que soy algo que él denominarÃa con algún sinónimo de jovenzuelo, acelera y recupera el ritmo que habÃa perdido al percatarse de que nuestros caminos se enfrentaban. Intento apartarme un poco, sin poder evitar que me de un golpe con una de las muchas bolsas enormes que lleva en las manos. Detrás de él van sus dos hijitas, contentas, riendo, abrigadas hasta los ojos. Se me ocurre que mejor no pase por al lado del indigente, porque si a mà me ha considerado una misma mierda, no sé qué le podrá hacer al otro. Este no se ha enterado de que es navidad. O yo no me he enterado de en qué consiste la navidad.
Harto de tanto pensar sin sacar nada en conclusión, me dirijo a mi casa escuchando la música que ponen por megafonÃa a lo largo de la calle principal. Intento no entender nada más de lo que me voy encontrando. Una chica vestida con algo que se parece a un árbol de navidad me para y me pregunta si ya he hecho las compras navideñas, si necesito algún consejo. "Me dirijo a mi casa", le digo, "tengo trabajo, tengo que labrarme un futuro, no estoy para embrollos".
by Corbach
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