La era del biomanán
No digo nada nuevo, si afirmo que últimamente las tallas de la ropa han sufrido un novedoso cambio.
En la antigüedad se asignaba un símbolo herético a los tamaños de las prendas. Según lo grande o pequeño que fuera uno debía escoger un tamaño de prenda con el que se sintiera agusto.
Esta extraño comportamiento, como el sexo entre hermanos que tienen los monos, se perdió. Se olvidó el significado de tales símbolos heréticos, y pasaron a ser simplemente heréticos. Los misteriosos tatuajes que poblaban las etiquetas de los ropajes dejaron de dar indicaciones sobre el tamaño del sujeto que debería portarlo y pasaron a indicar de una forma "sutil" el tamaño que DEBERÍA tener dicho sujeto para poder meterse ahí dentro. Sólo conservaron su sentido místico, cuál Stonehenge para predecir los eclipses.
Dejaremos de lado las implicaciones que este novedoso uso de las etiquetas de las prendas pueda tener con las revistas de moda, productos adelgazantes y menús light de los "fast-food".
Señor Frodo, me pica la entrepierna. Volvamos a la comarca.
La comarca. Es donde me parece a mi que viven los modistos y los propietarios de los comercios. Soy totalmente consciente de que un comercio, una empresa y un capitalista deben ganar siempre LO MÁXIMO, puesto que si intentaran dar un servicio plural y con vistas a la satisfacción total de los clientes, los empresarios, verían bajar un porcentaje sus beneficios y vendría el coco y se los comería con patatas. Supongo que pasa eso claro, porque por ahora ningún empresario ha optado por la opción B.
Total, que fácilmente te puedes encontrar un hobbit con una sonrisa de oreja a oreja tomando su segundo desayuno y con las bolsas repletas de ropita nueva. Luego, las aberraciones de la naturaleza como yo debemos arrastrarnos y pedir limosna para comprarnos una sierra con la que poder cortarnos las piernas y los hombros.
Entiéndase por aberración de la naturaleza: chico de metro 95, noventa y cinco quilos de peso. Qué ironía de la naturaleza, que extraño híbrido entre diplodocus y mono estoy hecho.
Operación: CAZADORA.
Sábado por la mañana: intento comprarme una cazadora. Tres horas mas tarde:
- "Venga cariño, coje esta misma"
- "Pero si es la XXL!! Desde cuando gasto yo esta".
- "Bueno, es que no hay mas tallas."
- "Tiene más tallas?"- Le pregunto, inocentemente, a la dependienta.
- "POH NO, LO QUE JAI ES LO QUE EHTÁ CORGAO".
Total, que me compro una cazadora que me va corta de mangas y estrecha de espalda: "A ver si tu madre puede arreglártela, cariño".
El mismo problema es extrapolable a jerseys camisas, camisetas, chaquetas, etc.
Para encontrar pantalones no lo tengo mucho más fácil, pero aún así tengo que basar mi elección en tallas y no en modelos.
Zapatos y bambas.
Aquí no me voy a enrollar. Entro en la tienda, y lo primero que digo es:
- "Tenéis algo del 46?"
- "Pues no, hasta el 45." -Me responde una dependienta que, a modo de apunte, parecía una actriz porno de serie B (con todo el respeto a las vendedoras de zapatos que no son actrices porno).
Segunda tienda:
- "Tenéis algo del 46?"
- "Pues no, hasta el 45." -Me responde una dependienta que, sorprendentemente, parecía MÁS actriz porno que la anterior. Tuve serios impulsos de preguntarlo.
Tercera tienda
" " Y me fui.
NOTA: Hace unos años, el 45 de ahora, era el 44 antiguo. Al entrar en la UE adaptaron los números de pié, osea que mi 46 antes era un 45.
Conclusión.
La Maquinista tiene muchas tiendas, no hay ropa para gente de complexión grande (que ya no hablo de tener sobrepeso) y cuesta un riñón encontrar calzado de más del 45 (por no decir que seguramente del 45 tendrán uno o dos).
En fin, que si ya me cuesta sentarme en el autobús, esquivar la barra del tren (la que sirve para cogerse cuando vas de pié), intentar no darme con los marcos de las puertas en más casas de las que podáis imaginar, dormir en una cama de invitados, sentarme en los pupitres de la universidad, sentarme en los asientos traseros de los coches, hacer el amor en los mismos etc... Ahora tengo que tejer mis atuendos y curtir las pieles de mis ñus para no ir desnudo.
Por otro lado, que nadie se confunda, yo no tengo ningún problema para ir a una tienda de tallas grandes, o a una zapatería, como Zapatotes, de zapatos grandes. En mi caso estoy mas que agusto con mi físico y opino que las tallas grandes son necesarias. Pero para algunas personas puede resultar poco agradable ver reducidas sus opciones de compra a un solo establecimiento donde la variedad es paupérrima, en comparación con la variedad que ofrece un centro comercial entero, y van a tener que acabar vistiendo de una cierta manera con la que no necesariamente se deben sentir agusto. ->(Y no pienso así, puesto que opino que la moda es algo sobrante, y tengo una opinión en ciao para demostrarlo).
En conclusión, si no eres de metro setenta, delgado (MUY delgado) y de goma, puedes tener SÉRIOS problemas para encontrar algo que te siente bien en este centro comercial.
Por otro lado, agradecería a cualquier lector que haya llegado a este punto que me explique el por qué del fenómeno de las tallas cambiantes.
''By Phanaguay"
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