prejuicio

 

Jetix

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Jetix

 

Carterista juguetista

 

Iba yo, pensando en mis cosas por las calles de la india, hablando con filósofos orientales ciegos, mudos y sordos (que suerte) cuando vi un capítulo de los Simpson que me gustó mucho y que, de absurdo, era totalmente profético.

 

En el capítulo en cuestión Bart y Lisa coprotagonizaban un noticiario infantil (ya al final del capítulo) que, por falta de éxito, lo acababan sustituyendo por unos dibujos de unos robots que representaban una marca de chocolatinas. Almendrado, con leche, y no se cuales más se nombraban según la gama de chocolatinas, claramente dirigida al público infantil, y tenían poderes achocolatados. Como apunte, uno de los robots al recibir la orden del alto mando le decía a otro chocobot:

"Almendrado, deja de jugar con esos entretenidos productos de Matel", y se podía ver como estaba jugando con barbies, hotweels y varios muñecos que se quedaban en su sitio y se hacía un primer plano.

 

"¡Qué gracia!", pensé, como exageran la realidad produciendo situaciones cómicas (cuando los Simpson aun eran una série tragable, no la bazofia sin sentido que dan ahora). Desde luego, esos doce segundos, o menos, que duraba el pequeño sketch de los robots iba a volver en forma de fantásma histórico poco tiempo después.

 

 

Deja al niño ver la tele que así nos deja tranquilos.

 

La anterior frase es de sobras conocida por todos. Como dice cierto compañero de Ciao! hay una acción: niño molesta =pide atención; y una reacción: "Anda, ponle la tele y que se calle".

 

Esta observación en si misma es una acción: el niño ve la tele y pide algun tipo de gilipollez para navidad; y se oberva una reacción: "Pero de donde saca estas chorradas el niño este!!, una baraja de cartas de yuguió?!... mierda de internet!"

 

Aunque pueda parecer un ataque directo al núcleo familiar, no es mi intención. Lo de la tele se ha hecho siempre, darle cariño al niño las 24 horas del día es imposible, y la tele, en si misma, no tiene efectos demasiado adversos conocidos, pues éstos se verán de aquí a unos años y no ahora. Además si quisiera meterme con la educación de los demás debería mirarme al espejo o en su defecto escribir la opinión en otra sección.

 

Arremeto contra la televisión infantil. En concreto con la de pago, y en concreto con Jetix, pues su programación es vil y zafia, siendo estos dos adjetivos algo "malo" y genérico. Si me llegan a decir hace 8 años que tiene algo de heroico ir por ahí machacando la peonzas de los demás, ganando a las cartas a otro o organizando peleas de animales me hubiera reído mucho, con la ceja arqueada como el que piensa: "no veas, sería rizar el rizo".

 

Mi opinión puede ser reiterativa, pero no encuentro otra manera de manifestar cuan ruin me parece por parte de las empresas jugueteras jugar así con las mentes de los niños. Tiene algún tipo de ventaja pedagógica o incluso fantasiosa el ir por ahí haciendo dibujos donde la única salida que tienen los personajes es machacarse con objetos materiales?

 

Ahora solo se me ocurren los de cartas (yuguió y Duel masters) y otros dibujos con peonzas que son la cúspide del materialismo, exageran al máximo nivel la miseria y la desvergüenza de los empresarios que no parecen saciar su sed de dinero, aunque sea a costa de la manipulación de los más pequeños.

 

Se que se me puede rebatir esto (si hay alguien que quiera) aludiendo que fabricar juguetes y merchandishing de series de dibujos es algo que lleva décadas haciéndose: Dragon Ball, He-Man (que incluso sacaron la serie por el muñeco). Pero estas series eran series "normales", es decir, un protagonista flipado que reune todo lo que un niño quiere ser en un mundo de fantasía, donde dicho niño, o no tan niño, querría vivir. Los atributos del personaje se basan en sus propios poderes y virtudes, fuerza, carácter o inteligencia a veces, pero no en la cantidad de cartas que tienen!

 

El fenómeno actual es infinitamente más sordido, pues no se idolatra un protagonista, un carácter, una personalidad o simplemente un ego, sino que se pasa directamente a la adoración material, pues se consigue más facilmente una peonza que ser un "super guerrer" (super sayan como dicen en el EXTRANGERO JUAJUAJUA).

 

Si ahora sacan unos dibujos de unos astronautas que sacan la energía de unos yogures fermentados para obtener bacterias beneficiosas no nos sorprenderíamos, pues entre otras cosas ya ha salido y se le llama: "Equipo Actimel, Actimelizate". De momento no pasa de anuncio televisivo, aunque dudo mucho que no hayan intentado colarlo en la parrilla de este canal.

 

Conclusión

 

Este canal me parece una charada miserable, tienen dibujos "normales", y una enorme cantidad de dibujo-estafa increible. No creo que sea siquiera LEGAL tener el santo morro de manipular de esta manera tan poco ortodoxa los gustos de los niños; la imaginación y la fantasía quedan apartadas para dar paso a la más vil de las ruinas, donde directamente se ponen encima de un pedestal juguetes materiales cuya única gracia es que venden.

 

Me sale del alma la siguiente pregunta: ¿Dónde coño está el límite?

 

By Phanaguay

 

Corbach añade

 

Tengo una hermana de diez años, y vivo cada uno de los aspectos sobre los dibujos-basura que describe Phan, por ello creo que mi aporte puede ser interesante.

Para empezar, quiero decir que comparto la opinión de Phan sobre los dibujos animados de hoy en día. Son, con mayúsculas, RAROS.

 

Algunos ejemplos

 

Pokemon es demencial, incita a la violencia entre mascotas, eso está muy bien, y no importa, mientras luego los niños pidan las figuritas de los dichosos pokemon, surgidos de una mente desequilibrada, que solo pueden emitir el sonido de su nombre, que curiosamente es pronunciable y se puede deletrear (¿deberíamos entonces llamar a los perros guau, y a los gatos miau?). Viendo como evolucionan estos bichos, le cuentas a un niño historias de darwin y se rie en tu cara.

 

¿Qué son los Bey Blades? Pues peonzas, con anillos y cosas chulas, de las cuales salen bichos espectaculares que zurran de lo lindo. Esto lo adornas con un aire místico, con una panda de criajos vestidos a lo chulo con pelos de distintos colores y que crean estereotipos, y ya tienes otra serie que puedes explotar en el mercado de los juguetes. Esos protagonistas estereotipados adoran a las peonzas. Los niños adoran a los protagonistas, y por lo tanto, respetan el echo de que se adore a una peonza. Por la virgen de la teta al hombro... ¡para jugar a la peonza no hace falta montar estas gilipolleces para que los niños se vuelvan tontos perdidos!

 

Digimon es absolutamente distino, no se os ocurra ni compararlo con pokemon. Tiene animalitos que se zurran, sí. Tiene una panda de crios que creen que eso es lo más importante del mundo, también... pero digimon tiene una diferencia esencial: todo pasa en un mundo digital (cagate pedrín), los susodichos bichos son también digitales, y no evolucionan simplemente, sino que digievolucionan. Dicho todo esto, parece que repartir ostias resulta mucho más divertido que con simples mascotas de carne, hueso, escamas, plumas, aire, agua, fuego y tierra.

 

¿De donde más podríamos sacar bichos que repartan leña y luego vendan en las tiendas de juguetes? Sí, mira, de cartas mismo. Vamos a coger la misma chusma formada por crios con el pelo a lo Son Goku, de colores diferentes, bestidos con ropa digna de la pasarela Gaudí (perdon, ahora es pasarela Barcelona...), le damos un aire místico a unas cartas que se tienen que poner en un tablero, e implantamos a toda la chusma de protagonistas los mismos valores sinsentido del resto de series de esta calaña.

 

¿Alguien ha visto alguna vez Rugrats? Pues eran unos dibujos más o menos normales. Bebés hablaban entre ellos, no entendian el comportamiento de los mayores, y todo resultaba en una visión distinta del mundo adulto. En fin, algo que no vende... ¿Qué hacer? Pues: los bebés crecen, los llevamos al colegio, transformamos sus problemas en cosas del estilo "hoy Angelica no me ha mirado, eso es que está por otro", "Tommy es un creido porque liga mucho" (todo con protagonistas con no más de 12 años), y ya tenemos los estereotipos, los problemas fictícios y la audiencia que busca jaleo sinsentido y demente que no haga pensar y que cause polémica (algo así como lo que pasa con salsa rosa).

 

No os lo creereis, pero el otro día mi hermana estaba viendo unos dibujos de la... ¡Barbie! El episodio trataba sobre el día de San Valentín. Las tías, todas ellas pijas a rebentar, discutiendo sobre lo que los chicos regalarían. Eso lo discutían en la habitación de Barbie, de la cual no haré la descripción por simple pudor. Todas tumbadas en la cama con la ropa de pijas y los bolsos colgados. El capitulo siguió todo el rato con la misma discusión, en la calle, con los móbiles, y en el lavabo de la discoteca. Despues aparecen los chicos. Estereotipos, por supuesto. Compran anillos y joyas varias, comentan como se quedarán las chicas cuando lo vean. Finalmente quedan todos en una fiesta y se efectúa la entre de regalos. Conclusión: comprad para San Valentín, el novio de Barbie lo hace.

 

Realmente me preocupa

 

Viendo los ejemplos anteriores, ¿qué puedo pensar sobre el futuro de mi hermana? ¿Acabará apostando en las peleas clandestinas de perros? ¿Se gastará el sueldo que gane en objetos que le llenen un vacío fictício creado a partir de un mundo místico inventado para evadirse de la vida real, para la cual hay que estar preparado y mentalizado, y no dejarse llevar por historias que solo buscan el consumidor que hay en tí?

 

Analogía alarmante

 

Los dibujos-basura son a los niños lo que los programas de cotilleo a los adultos. Se trata de ocupar la mente del espectador con cosas carentes de sentido. No hay que hacer pensar al consumidor de televisión, sino que hay que exponerle cosas impactantes, que luego permitan introducirle en su sesera debilitada ideas consumistas (ya sea con los anuncios hechos por famosos que se tiran tos trastos a la cabeza, poniendo a la venta objetos de los mismos, o vendiendo juguetes de los que supuestamente emana un poder místico e inconfesable que te hace ser diferente).

 

Conclusión

 

Lo que mueve es ganar dinero. Si esto pasa por hacer series que machaquen la imaginación de los niños, pues no importa, porque lo que prima son las ganancias a corto plazo. En un futuro, cuando todo el mundo esté gilipollas por tragarse series estúpidas en su niñez, y programas aún peores en su madurez, el mundo será una olla de grillados.

 

by Corbach

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