prejuicio

 

Feliz Banalidad

Page history last edited by Phanaguay 3 yrs ago

¿No son odiosos aquellos que, llegadas estas fechas, creen que ha vuelto la esperanza al mundo, aquellos que al ver unas pocas lucecitas y gente comprando con falso amor tienen suficiente para llenar su cabeza? “alegra esa cara, es Navidad, ya verás como todo saldrá bien, esa chica/o te llamará y tu –familiar cualquiera- se pondrá bien”.

Lo son.

Pero ¿no son peores aquellos que tan solo puede ir amargados por la calle y amargar a los demás, llenando su ego al demostrar su amargura respecto a la Navidad? “si, he pensado mucho y además soy radical, odio la navidad porque es una patraña capitalista que nos envilece y no tiene verdadero significado pues es en realidad una tradición ya vacía que blablablablablota y quiero demostrároslo continuamente divagando sobre ello en cuanto asome la oportunidad para que veáis cuán plena es mi vida pensamentil”.

Lo son.

Aunque lo peor del mundo es no querer mojarse y permanecer en un punto medio, flotando. “si, la Navidad es una mierda, pero mira” mientras entrega su visa para pagar unos regalos que no le salían del todo del alma comprar. Estar en contra del sistema impuesto, como siempre, por la tele y sus especiales navideños, pero a pesar de eso dejarse llevar y no luchar, y encima ser consciente de que te estás fallando a ti mismo y no importarte. Cobarde resignación.

También son lo peor.

¿Cuál es la solución en estas fechas? La única salida no depende de ti, si no de que ya tu familia desde mucho tiempo antes hubiese renegado de la Navidad. Si, esos pocos afortunados de “ah, es que en mi casa nunca nos hemos hecho regalos exclusivos de Navidad ni organizado grandes banquetes, no nos va esa mierda, no sé, es así desde que tengo uso de razón”. Es por eso que hago un llamamiento a que cuando generemos futuras familias (dios no lo quiera, ¿qué clase de engendros pueden salir de nosotros? Escojamos bien nuestra pareja, que complemente todas nuestras carencias de cara a nuestros pobres hijos) impongamos desde el más absoluto principio esta hermosa tradición:

No a la Navidad, ni a los Reyes, ni a los Santos, ni a los Días de –familiar cualquiera-, ni al San Valentín.

Promovamos un ámbito familiar en el que cuando se quiera demostrar el afecto que uno sienta por otro por medio de un regalo, que sea cuando a uno realmente le salga del alma, y si algún miembro no es propenso a demostrar así su amor, no pasa nada, seguro que lo hace de otra manera. Pues no vale adoptar este sistema para después acabar oyendo de parte de tus congéneres “hace mucho que no me regalas nada”. Bastante regalo es que alguien decida aceptar tu interminable (e infinita en mi caso) lista de defectos y pasar su tiempo a tu lado, no exijamos más, que eso es sobrepasarse.

Me estoy yendo por las putas ramas del abeto. Mi intención era hacer unas breves definiciones acerca de ciertos elementos navideños, intentar verlo desde un punto de vista alejado más, al mismo tiempo, salpicado por mi odio. Es decisión vuestra catalogarme después dentro de uno de los tres grupos odiosos anteriormente definidos (o inventar un nuevo odio sólo para mí).

 

Papá Noël (o donde narices vaya la diéresis, malditos nórdicos)

 

El primer rojo capitalista de la historia conocida. También famoso por su capacidad de reproducirse por las calles, aunque la raza callejera tiende a ser más bien escuálida, y famoso trepador de balcones (razón única por la que este año pedía una escopeta). Toca la campana y los cojones a la par. Sienta a los niños en sus rodillas cuando en realidad desearía ponerlos de rodillas, mirando a Murcia. Símbolo del imperio de Coca Cola que transformó el color verde nórdico en el rojo consumista de ahora. Es muy triste que hayamos aceptado a este Papá Nöel, pero como con todo, nos comemos lo que nos embuchan, formando parte del tercer grupo antes definido.

Si, si, antes era verde, todos lo sabemos, más nadie se preocupa de recuperarlo desde que lo sabe. Suerte que siempre tendremos ahí a Amena, lista cual buitre carroñero, a devolverle los colores originales, que curiosamente coinciden con su color típico, no pasa nada, nadie lo notará.

 

Los anuncios

 

El mundo es el nuevo Infierno prometido por los arcángeles del Apocalipsis y los nuevos perros guardianes de éste son los publicistas. Con el paso del tiempo y el mayor estudio de la psique humana se hacen cada vez más poderosos, nutriéndose de nuestros complejos, proyectándonoslos, pero… ¿son tan malos como los pintan? ¿Cómo de miserable debe ser la vida de cada uno de ellos? Siento gran curiosidad en ese aspecto, me gustaría ver a un publicista comprando aquello que no necesita porque no tengo dudas de que debe ocurrir, seguramente porque deben ser los primeros acomplejados del mundo.

Muerte a los anuncios tiernos que nos llaman al recogimiento, amor fraternal y paz exterior.

Muerte a los anuncios de colonia, por encima de todo. Basta de mujeres drogadas persiguiendo alados sueños dorados, o de hombres seductores totalmente reemplazables por cualquier otro clooney de su misma especie, creyéndose seductores, sentándose en sillones, desnudos, COCHINOS!! , o vistiéndose, atrapados casualmente por la cámara. Es un perfume joder, algo para tapar tu verdadero olor corporal (olor, no hablamos del hedor) que es lo que de verdad atrae a las féminas (lo mismo para el sexo contrario).

Muerte a los anuncios de Hugo (jiugo para los angloparlantes)

Muerte a anunciar juguetes pero no incluir todo lo que sale en pantalla, si no se respetan las ilusiones de un niño, inevitablemente influenciable por su misma condición de niño, es que ya no se puede respetar nada. ¿Por qué los G.I.J.O.E no los vendían con aquellos escenarios de jungla/tundra/hielo? Les odio.

Muerte a sketches de presentadores/personajes de tele anunciando cuanto les gusta la Navidad y cuanto van a comprar durante ese período.

Y aunque nada tenga que ver, MUERTE a los actores de pasión de gavilanes, que los devuelvan a su país, donde seguro que tampoco los soportan.

 

Las comidas familiares

 

Dícese de un acto insoportable y totalmente protocolario cuando el concepto familia excede al de las personas con las que convives normalmente, es decir, cuando añadimos tíos, tías, primos, primas, abuelos, abuelas, respectivas mascotas, etc…todos ellos adorables por separado, pero infumables todos juntos. Basta ya de oír a tu abuelo decir cada año “ya me echareis de menos, ya, cuando no esté” (verídico, y dudo ser el único) si yayu, te echaremos de menos, pero para.

Por lo visto es tradicional comer como si sonaran las trompetas de la venganza del fin de los días, masticar mientras por la ventana ves un enorme y rojo meteorito que avanza inexorable hasta el centro de mesa de velitas que tu abuela ha preparado, pero sin trompetas, sin meteorito pero si con centro de mesa. Pero es evidente de porqué ocurre esto, si no se comiera mucho mucho, no se tendría la boca ocupada y deberíamos HABLAR UNOS CON OTROS, que dios nos asista cuando eso ocurra. A mi el primero, con mi habilidad (compartida con vosotros, seguramente) para el esfumamiento post-postre.

 

Las fiestas de Fin de Año en grandes pabellones

 

Pagar un ojo de la cara para acabar yendo ciego del otro.

 

Conclusión

 

Lo único bueno de la Navidad es que te mandan algún jamón a casa, pero eso ni siquiera consuela a Phan, que si no recuerdo mal no le gusta el jamón serrano. Eso si que es ser fiel a sus principios antinavideños. Brindo por él, con cava catalán, no! Que los catalanes somos lo peor!! pues que brinde España con ristras de morcillas, y que viva la endogamia!!!

 

By Rhumo

 

Corbach añade:

Permíteme que te contradiga un poco (pa eso estamos, no? ;p)

Quiero defender un poco la postura en la que me encuentro, a la que tú llamas "cobarde resignación". Sí, yo soy uno de esos especímenes que dice que "la navidad es una mierda, pero mira...". Para empezar, nunca he considerado cobarde reconocer que estás en una situación de la que no eres capaz de salir. Creo que es más cobarde no admitir la situación directamente, decir que sí que eres capaz de salir pero inventarte alguna excusa para no hacerlo, o simplemente no decir en qué situacón estás. Por otra parte, pienso que el echo de ser consciente de que esa es tu sitiación no te permite evitarla, pero sí te permite evitar que empeore, por ejemplo, no dejando que te tomen el pelo de una manera más escandalosa de lo que acostumbran a hacerlo habitualmente. Lo útlimo que quiero decir en favor de mi postura es que no veo otra solución. Lo de crear nuevas familias con nuevas costumbres... lo veo difícil, porque no serás la única persona, ni mucho menos, que influya sobre tus descendientes.

 

Con esta forma de pensar, se pueden atenuar los efectos nocivos de la navidad. Por ejemplo, si ves un anuncio que te hiere en lo más profundo de la medula, pues critícalo y engorda el contenido de este wiki. Si no te gusta el gordo vestido de rojo, dibujalo en situaciones comprometidas con el photoshop y pontelo de imágen en el messenger. Si no te gustan las comidas familiares, almenos consuelate por no estar haciendo compras navideñas en familia.

 

Para acabar, mi conclusión es: contra el consumismo de la navidad: resginación y conocimiento.

 

by Corbach

 

Phanaguay Atronador:

Y yo os digo, Corbach y Rhumo, NO HE COMPRADO NINGÚN REGALO DE NAVIDAD, como tampoco he recibido apenas nada (una cartera de parte de mi madre, 30 euros de mi hermana y una bolsita para la game boy(tengo 22 años) del shrek de mi otra hermana. Como vereis, pese a que he recibido algo que bienvenido es, no se considera REGALO DE NAVIDAD. Yo me niego en redondo. Cuando tenga hijos tendrán regalos de navidad o reyes, pues la ilusión si que la veo algo bonito y no creo que sea nocivo. No osbtante estoy orgulloso de ser la única persona que conozco que ha dicho YO NO y sigue viva.

 

by Phanaguay

Comments (0)

You don't have permission to comment on this page.